Kael estaba volando. El objeto que tenía en su espalda le servía de planeador pero no parecía un complemento. Daba la impresión de que Kael tenía unas alas de color plateado y que hubiera nacido así. Como un ángel.
—Kael: Yuhuuuu!!!
—Julio: Yeahh!!! Bravo Kael!!! —Los dos estabaan sonriendo —Bravooo!!!
Kael hizo piruetas en el aire. Julio lo miraba emocionado y casi saltaba de alegría. Era impresionante ver a su amigo en el cielo como un pájaro. Kael también sentía lo mismo.
Él estuvo un momento más en el aire y luego bajó al lado de su amigo.
—Julio: Bravo Kael, eso estuvo impresionante!!!
—Kael: Gracias, Lo estuve practicando mucho tiempo. Ahora sí ya puedo hacerlo.
Julio desenrolló lo que tenía en sus brazos. Era una tela rectangular muy larga con dos tablillas en los extremos que servían de soporte. Uno de los extremos se lo dió a Kael y el otro lo dejó en el suelo.
—Julio: Vamos amigo.
Kael sonríe y se lanza de nuevo, arrastrando detrás de sí aquel letrero que se eleva con el viento. Julio se quedó un momento más para ver nuevamente a su amigo volando y comprobar la sensación que daba el letrero.
Kael se alejó un poco más para que Julio pudiera apreciar las letras de la tela: "Martha, te amo".
Julio volvió a sonreir por un momento, y luego corrió colina abajo. Tenía que apresurarse porque sabía que su amigo no iba a estar allí todo el día. Poco a poco la bajada era menos pronunciadas, pero las casas seguían pasando por su lado con la misma velocidad. Julio doblaba esquinas y seguía corriendo hasta que llegó a una casa blanca de dos pisos. Allí se detuvo y tocó la puerta, aún agitado, esperando que se le pasara antes que le abrieran.
Pero no pudo. Antes de que pudiera respirar bien, una joven de alrededor de 19 años abrió la puerta. Era pelirroja y tenía grandes ojos azules. Martha le sonrió a Julio cuando éste le habló:
—Julio: Hola Martha.
—Martha: Hola —Se sorprendió un poco por el estado de su interlocutor pero Julio no tenía tiempo.
—Julio: Martha, ven un momento y mira hacia arriba —Dijo apuntándo al cielo mientras buscaba con la mirada a su amigo que aún seguía volando. Él había llegado cerca de la casa de Martha y planeaba lentamente. Desde esa distancia todavía se leía el mensaje del letrero.
Martha se alejó un poco más de su casa y dirigió su mirada a la dirección que le señalaba Julio. No estaba muy ilusionada con lo que vería pero no esperaba ver a Kael sobrevolando la ciudad con un cartel de "Martha, te amo". Eso le sorprendió por dos motivos: uno era que el gesto era algo que nunca se lo hubiera esperado, y otro era la persona que se lo estaba haciendo: Julio.
Matha volteó a ver a Julio para comprobar que era él quien le había preparado eso, pero en vez de encontrarse con él, se dió cuenta que ya no había nadie parado al lado de ella. En vez de eso, en el lugar en el que debería estar Julio había un pequeño cuaderno hecho a mano bien colocado en el suelo. En su tapa tenía el siguiente texto:
Martha, espero que te guste esto.
de Kael
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