Todos: Vamos, vamos, vamos!!! (gritos eufóricos de los chicos después de su primera victoria).
Julio y Kael jugaban al 'pulseo' en la mesa del bar y todos estaban reunidos alrededor, gritando eufóricamente. La gente estaba en tensión y hasta la música se había agitado creando el ambiente.
Kael era casi de la edad de Julio, igual que todos sus compañeros, pero parecía mayor por sus cicatrices y facciones toscas. También era más corpulento.
-Todos: Vamos, vamos, vamos.
Todos gritaban mientras Julio y Kael hacían fuerza. Sus rostros estaban apretados y no se sabía quién ganaría.
Poco a poco Kael comienza a vencer a Julio.
-Kael(Se pone un poco más alegre)
Pero Julio se recuerda de la mañana.
-Julio(Pensando): El pirata de la mañana había calentado tanto su mano como para que le saliera fuego.
Y eso hizo. Él hizo vibrar su mano lo más rápido que podía ayudándose con la de Kael. Su mano se calentaba rápidamente.
Kael sintió el peligro e hizo correr una corriente de viento por su brazo, pero Julio seguía calentándose hasta que al final consiguió lo que estaba buscando.
Su mano derecha se encendió y por un instante quemó la piel de Kael, pero el viento que éste había formado hizo que la llama se extienda rápidamente en la mano de Julio, haciéndole perder el equilibrio.
Julio se distrajo un momento de dolor y Kael aprovechó para tumbárselo. Ahora Julio tiene que pagarle un barril de cerveza.
-Todos: ¡¡¡Bravo, Kael!!!...- Le decían...
-Kael(a Julio): Eres rápido, Julio, pero yo soy más fuerte. Jajaja- Todos en el bar estaban alegres.
Pum!!! la puerta del bar se abrió de repente muy ruidosamente y en el umbral apareció el capitán del equipo. Todos se detuvieron.
-Capitán: ¿Qué es lo que está pasando aquí?.-serio y con voz de mando.
-Julio:...
Silencio...
-Capitán: jajajajajajajajajaja...
-Todos: jajajaja...
El capitán entró al bar y se fué a la barra.
Julio se acercó y pidió un vaso de cerveza.
-Capitán: Hola Julio...
-Julio(Divertido): Hola capitán, ¿por qué se demoró tanto, eh?
-Capitán: Tenía que arreglar unas cosas con el jefe.(Se acercó un poco a Julio) Me contó lo de tu hermano...
Julio agachó su mirada y dijo.
-Julio: No quiero recordar eso, ¿si?, no por esta noche.
Julio volvió a sonreir, agarró su cerveza y se la tomó seco y volteado...
Al día siguiente, Julio se fué muy temprano a la playa. La noche anterior había
descubierto algo y quería probarlo...
-Julio(Para sí): Anoche hice fuego de la nada, entonces creo que voy a poder lograrlo hoy día.
Pero descubrió que no era tan fácil. Intentó varias veces y sólo se le calentó la mano.
-Julio(Para sí): Aún haciendo viento sólo puedo encender una miseria, y cada vez mis manos están más doloridas.
Necesitaba un viento más fuerte.
¡Las olas!
Se acercó lo más que pudo al mar e intentó nuevamente. El fuego salió pero no estaba bien dirigido. Necesitaba algo más que eso pero no estaba seguro de qué era eso.
Un par de horas estuvo allí hasta que el sol se elevó completamente. Sólo había podido hacer 10 cm de fuego pero en el paso que iba era un progreso.
Regresó a su casa y se bañó. Tenía que preguntarle a Kael cómo había logrado controlar el viento, pero no estaba seguro de que se lo dijera.
-Kael(a Julio, cuando se lo preguntó): Tienes que ayudarme en algo si quieres que te enseñe
-Julio(sorprendido): ¿Qué es lo que quieres que te ayude?
-Julio(a Kael):No sabía que eras capaz de hacer esto.
Los dos estaban parados en la zona más alta de la ciudad. Desde allí se podía ver todas las casas y el viento corría muy fuertemete por esa zona. Kael tenía una varilla de metal con membranas que asemejaban a pequeñas alas de murciélago y Julio tenía un montón de tela en bajo el brazo.
-Kael: Nunca lo he hecho de esta manera, es la primera vez que lo intento.
Julio le vió y sonrió.
-Julio: ¿Estás listo?(Kael le hizo un gesto de afirmación) ¡Ya!
lunes, 7 de febrero de 2011
jueves, 3 de febrero de 2011
Inicio
Los dos hermanos se rien sentados al borde del muelle, con sus pies colgados rozando el agua tranquila. Es de noche pero la luna ilumina el mar inmenso...
Miguel es el mayor y tiene 20, Julio tiene 17.
- Julio (poniendose un poco triste): mañana es mi cumpleaños y me voy a unir a la marina...
- Miguel (Tranquilizandose de la risa): ...
-Julio: Entonces nos vamos a tener que separar por mucho tiempo.
Miguel lo mira. Sus pies estaban balanceandose pero dejó de hacerlo.
- Miguel (Tambien un poco triste): Tu sueño es ser almirante, ¿no? ¿Pero cómo vas a ser almirante si te gano en las peleas?
- Julio(Se apunta el pecho con el pulgar sonriendo): Voy a entrenar duro en el cuartel y te voy a vencer, ya verás...
- Miguel (Sonrisa):...
El mar se agita un poco y unas aves sobrevuelan a los dos hermanos. La ciudad parece tranquila y sin ruidos.
- Miguel: Tienes que entrenar duro porque la próxima vez que nos encontremos espero que seas un gran hombre que no me deje llegar a ser el rey de los piratas.
- Julio: No me va a gustar detenerte, ¿lo sabes no? sabes que no debes volverte pirata porque te voy a buscar y vas a ser mi prisionero...
- Miguel: Julio...
Miguel le mira directamente: -Miguel: Mañana es tu cumpleaños y yo tendré que irme para que no me agarre la leva. Yo quiero verte cuando seas todo un marine pero no quieras que cambie de opinion porque ya está decidido.
- Julio: Hermano, sabes que no me importa lo que decidas.
A julio se le quiebra la voz: -Julio: yo soy tu hermano y no te voy a cuestionar. Yo tambien quiero verte convertido en todo un pirata y enfrentarme contigo como hombres, no como niños...
Siguiente día, 5:45 PM. Julio y Miguel están en su casa y es la hora de la partida de Miguel, que lleva una mochila pequeña en su espalda con lo necesario para cambiarse un par de días. Julio está viendo si hay alguien atrás de su casa.
- Julio: No hay nadie...
Julio abre la puerta.
Los dos hermanos cruzan la puerta corriendo pero sin hacer ruido.
Julio y Miguel están serios y muy concentrados en que nadie los vean.
Esa parte de la ciudad tenía muchos árboles, así que no les era problema pasar desapercibidos, pero llegan al borde del busque, una parte donde hay una playa pequeña.
Ese día era el día de leva, así que había un par de marines custodiando el lugar.
Miguel le mira a Julio y luego le abraza.
Los dos lloran pero no hacen ningun ruido ni abren la boca, sólo cierran los ojos fuertemente y se abrazan más. Sus facciones eran muy parecidas, sólo que Miguel ya era un poco mayor que Julio.
Se sueltan y no se dicen nada, sólo se miran.
Miguel se mueve hacia la izquierda, donde todavía había árboles y Julio saca una pequeña bomba de su bolsa.
Se ve que una parte del bosque explota y los guardianes de la playa buscan de donde proviene ese ruido.
Corren a buscar quién lo produjo pero no hay nada, sólo árboles quemados.
Los marines se ponen a buscar a los alrededores pero Julio ya no está cerca de allí.
Para eso Miguel estaba ya lejos, en un bote inflable muy pequeño.
Es un día caluroso y un barco pirata se acerca poco a poco al muelle de la isla. El capitán del barco es un hombre grande de unos 45 años y lleva el timón como si toda su vida hubiera estado en altamar.
Hay algo debajo del barco que se acerca hacia la popa, rápidamente...
El muelle de la ciudad tiene una colina muy alta desde donde se pueden ver todos los barcos que llegan. Desde allí, unos marine están preparando lo que parece un cañón muy pequeño. Ellos tienen la vista fija en el barco que se acerca...
Pum!!! Sale disparada la bala del cañón y a la vez, otro marine dispara una ballesta de manera tán efectiva que la flecha se introdujo en la pesada bola de acero.
La direccion de la bala no se afectó y su objetivo siguió siendo el barco pirata, pero la diferencia era un hilo que estaba atado en la parte de atrás de la flecha y que llegaba hasta la colina. Cuando la bola alcanzó su objetivo, el barco sufrió un gran estruendo y los piratas se desequilibraron.
Ahora al barco le caen otras tres flecha de las que colgaban unos esferas de cristal.
En la colina, los marines encendieron el hilo que los unía con los piratas y el fuego comenzó a extenderse hasta llegar a su objetivo: Las esferas de cristal.
El líquido al interior de las esferas explotó.
Los piratas caen por el impacto y el barco se envuelve en una humareda.
Por la popa, cinco figuras aparecen desde las profundidades. Con la humareda, los piratas no supieron qué era lo que les atacaba, pero sentían que el metal se les hundía en la carne.
El capitán deja el timón y saca las espadas que tenía en su espalda. Éstas se enciende como si fueran antorchas.
Sus manos comienzan a arder junto con sus espadas. El aprovecha eso y se los frota para calentarlos más, para que con un soplido pudiera ver a un asustado Julio a dos metros de él.
Pero el pirata debe esquivar una cadena que, de no haberlo hecho le hubiera atravesado la espalda. Éste agarró la cadena y la jaló en pleno movimiento pero en vez de una persona, unas diez agujas aparecieron volando y estas si encontraron su destino.
Sin inmutarse por el dolor, el capitán del barco cogió sus espadas más fuerte y se movió un metro de donde estaba; alguien le atacó y este se defendió rápidamente y le clavó una de sus espadas que seguían prendidas.
Ese fue el fin, porque, mientras el pirata sacaba su espada, una soga voló desde atrás y un extremo se enroscó en su brazo. Otra soga le ató el otro brazo y lo mismo del cuello.
El capitán no veía de dónde venía ese ataque, pero era de atrás así que intentó retroceder, pero también de adelante le ataron igual y lo dejaron inmovilizado.
De los dos extremos aparecieron Julio y otro marine un poco más viejo que aseguraron bien a su prisionero. Éste, al ver que ya no podía hacer nada gritó a sus piratas que ya no sigan.
Se ve el rostro alegre de Julio mientras el humo va bajando.
Miguel es el mayor y tiene 20, Julio tiene 17.
- Julio (poniendose un poco triste): mañana es mi cumpleaños y me voy a unir a la marina...
- Miguel (Tranquilizandose de la risa): ...
-Julio: Entonces nos vamos a tener que separar por mucho tiempo.
Miguel lo mira. Sus pies estaban balanceandose pero dejó de hacerlo.
- Miguel (Tambien un poco triste): Tu sueño es ser almirante, ¿no? ¿Pero cómo vas a ser almirante si te gano en las peleas?
- Julio(Se apunta el pecho con el pulgar sonriendo): Voy a entrenar duro en el cuartel y te voy a vencer, ya verás...
- Miguel (Sonrisa):...
El mar se agita un poco y unas aves sobrevuelan a los dos hermanos. La ciudad parece tranquila y sin ruidos.
- Miguel: Tienes que entrenar duro porque la próxima vez que nos encontremos espero que seas un gran hombre que no me deje llegar a ser el rey de los piratas.
- Julio: No me va a gustar detenerte, ¿lo sabes no? sabes que no debes volverte pirata porque te voy a buscar y vas a ser mi prisionero...
- Miguel: Julio...
Miguel le mira directamente: -Miguel: Mañana es tu cumpleaños y yo tendré que irme para que no me agarre la leva. Yo quiero verte cuando seas todo un marine pero no quieras que cambie de opinion porque ya está decidido.
- Julio: Hermano, sabes que no me importa lo que decidas.
A julio se le quiebra la voz: -Julio: yo soy tu hermano y no te voy a cuestionar. Yo tambien quiero verte convertido en todo un pirata y enfrentarme contigo como hombres, no como niños...
Siguiente día, 5:45 PM. Julio y Miguel están en su casa y es la hora de la partida de Miguel, que lleva una mochila pequeña en su espalda con lo necesario para cambiarse un par de días. Julio está viendo si hay alguien atrás de su casa.
- Julio: No hay nadie...
Julio abre la puerta.
Los dos hermanos cruzan la puerta corriendo pero sin hacer ruido.
Julio y Miguel están serios y muy concentrados en que nadie los vean.
Esa parte de la ciudad tenía muchos árboles, así que no les era problema pasar desapercibidos, pero llegan al borde del busque, una parte donde hay una playa pequeña.
Ese día era el día de leva, así que había un par de marines custodiando el lugar.
Miguel le mira a Julio y luego le abraza.
Los dos lloran pero no hacen ningun ruido ni abren la boca, sólo cierran los ojos fuertemente y se abrazan más. Sus facciones eran muy parecidas, sólo que Miguel ya era un poco mayor que Julio.
Se sueltan y no se dicen nada, sólo se miran.
Miguel se mueve hacia la izquierda, donde todavía había árboles y Julio saca una pequeña bomba de su bolsa.
Se ve que una parte del bosque explota y los guardianes de la playa buscan de donde proviene ese ruido.
Corren a buscar quién lo produjo pero no hay nada, sólo árboles quemados.
Los marines se ponen a buscar a los alrededores pero Julio ya no está cerca de allí.
Para eso Miguel estaba ya lejos, en un bote inflable muy pequeño.
Es un día caluroso y un barco pirata se acerca poco a poco al muelle de la isla. El capitán del barco es un hombre grande de unos 45 años y lleva el timón como si toda su vida hubiera estado en altamar.
Hay algo debajo del barco que se acerca hacia la popa, rápidamente...
El muelle de la ciudad tiene una colina muy alta desde donde se pueden ver todos los barcos que llegan. Desde allí, unos marine están preparando lo que parece un cañón muy pequeño. Ellos tienen la vista fija en el barco que se acerca...
Pum!!! Sale disparada la bala del cañón y a la vez, otro marine dispara una ballesta de manera tán efectiva que la flecha se introdujo en la pesada bola de acero.
La direccion de la bala no se afectó y su objetivo siguió siendo el barco pirata, pero la diferencia era un hilo que estaba atado en la parte de atrás de la flecha y que llegaba hasta la colina. Cuando la bola alcanzó su objetivo, el barco sufrió un gran estruendo y los piratas se desequilibraron.
Ahora al barco le caen otras tres flecha de las que colgaban unos esferas de cristal.
En la colina, los marines encendieron el hilo que los unía con los piratas y el fuego comenzó a extenderse hasta llegar a su objetivo: Las esferas de cristal.
El líquido al interior de las esferas explotó.
Los piratas caen por el impacto y el barco se envuelve en una humareda.
Por la popa, cinco figuras aparecen desde las profundidades. Con la humareda, los piratas no supieron qué era lo que les atacaba, pero sentían que el metal se les hundía en la carne.
El capitán deja el timón y saca las espadas que tenía en su espalda. Éstas se enciende como si fueran antorchas.
Sus manos comienzan a arder junto con sus espadas. El aprovecha eso y se los frota para calentarlos más, para que con un soplido pudiera ver a un asustado Julio a dos metros de él.
Pero el pirata debe esquivar una cadena que, de no haberlo hecho le hubiera atravesado la espalda. Éste agarró la cadena y la jaló en pleno movimiento pero en vez de una persona, unas diez agujas aparecieron volando y estas si encontraron su destino.
Sin inmutarse por el dolor, el capitán del barco cogió sus espadas más fuerte y se movió un metro de donde estaba; alguien le atacó y este se defendió rápidamente y le clavó una de sus espadas que seguían prendidas.
Ese fue el fin, porque, mientras el pirata sacaba su espada, una soga voló desde atrás y un extremo se enroscó en su brazo. Otra soga le ató el otro brazo y lo mismo del cuello.
El capitán no veía de dónde venía ese ataque, pero era de atrás así que intentó retroceder, pero también de adelante le ataron igual y lo dejaron inmovilizado.
De los dos extremos aparecieron Julio y otro marine un poco más viejo que aseguraron bien a su prisionero. Éste, al ver que ya no podía hacer nada gritó a sus piratas que ya no sigan.
Se ve el rostro alegre de Julio mientras el humo va bajando.
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